Historias Vickyngas

Siempre me gustaron las historias

Pequeña escritora octubre 16, 2007

Filed under: Uncategorized — vickelvi @ 5:17 pm

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La semana pasada decidí presentarme a un concurso organizado por la Cadena Ser. Se trata de pequeños relatos que no exceden las cien palabras. Cada martes, en el programa Hoy por Hoy, se decide el ganador de esa semana. La frase final del texto vencedor tiene que ser el comienzo para los textos que se presenten la semana siguiente.

Pues escribí algo, en plan “a ver qué pasa”, pero no he ganado, no he quedado ni entre las primeras. Leyendo los textos de los ganadores y finalistas se entiende, la verdad. Me queda mucho camino, tal vez nunca llegue, en fin, o se tiene o no se tiene!. Pero seguiré intentándolo.

Dejo aquí mi pequeño relato, así tal vez podais ver si evoluciono bien… voy a volver a presentarme así que habrá segunda parte!!!. Se agradecerán todos vuestros consejos y críticas: el objetivo: SER LEIDA EN LAS ONDAS.

“Aquel sería el primer gesto maternal consciente que recuerdo”. Cogí aquel avión rumbo a Canarias, no se por qúe, sólo sé que llevaba puesto un chaleco de corresponsal color caqui, de esos con tantos bolsillos. De repente estaba en el salón de mi piso viendo las noticias, hablaba de un avión que había caido al mar. Entre los restos desperdigados, yo flotaba en el agua, rígida. Tenía que llamar a mi madre, marqué el teléfono y oí su voz, pero ella no me escuchaba, no me oía gritar que estaba bien. Traté de llegar hasta ella, pero no lo conseguía, era imposible. Desperté llorando.

 

Una vista atrás octubre 8, 2007

Filed under: Uncategorized — vickelvi @ 4:51 pm

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Ya ha pasado una semana, cinco años de mi vida han quedado atrás de un plumazo.
Casa nueva, vida nueva. Con la novedad no me había dado cuenta, pero hoy me he sorprendido añorando el pisito en el que he vivido hasta hace muy poco, me imaginaba que me iba a casa y que era allí a donde llegaba.
He ganado dos habitaciones, y he perdido las vistas al parque, ahora estoy mucho más alto y tengo miedo de mirar abajo.
Hoy vuelvo acurrucarme en mi sofá blanco, mi burbuja, que ha quedado relegado a un pequeño despacho y se siente un poco abandonado el pobre. Me gustaba pasar las horas mirándome los pies desde mi rinconet.

El jueves pasado, en pleno colocar cajas, trasladando una bolsa gigante, el plástico se rajó y una pesa de 5 kg me calló en el pié. Me hizo daño, y lloré todo lo que no había llorado desde hace años, qué pena tenía. Después sentí que una parte de Vickynga se queda en ese piso, una niña que aún sigue llamando a su Tetico para que la proteja cuando ya le toca empezar a ser mayor.

El otro día volví, tenía que volver, me había dejado la herradura de la suerte detrás de la puerta. Me la regaló Mar, mi amiga de Almería (te echo de menos), para que me trajera suerte siempre. Tenía que ir a buscarla. Y me fuí de allí sin mirar atrás, sin pena ni nada.

Pero hoy me acuerdo, más que del piso en sí, de esos cinco años, de cantidad de anécdotas que no quiero olvidar, como cuando llegué por primera vez, las patatas fritas que el Tete fue a buscar porque no teníamos nada que comer, nunca en la vida he cenado tan a gusto como contigo. La tabla de planchar que hizo de mesa durante un mes, la terraza, el parque, la luna desde mi ventana, esperar a que abrieras esa puerta y sonrieras… El Tete y yo, cinco años preciosos paseando por el parque.

Ahora tenemos que hacer de esta nueva casa nuestra casa, nuestras cosas, nuestros recuerdos, nuestra vida. No habrá problema, él me inspira. Escucho, Caro mio ben en voz de Pavaroti y pienso, mientras llueve fuera, que ojalá esté siempre contigo, donde quiera que vivamos, pero en una burbuja contigo, vaya, que te quiero amor.