Historias Vickyngas

Siempre me gustaron las historias

Escondida en el armario marzo 31, 2007

Filed under: Uncategorized — vickelvi @ 12:46 pm

mistico151.gif
He ordenado mi armario, si, por fin. Me lo recuerdo cada día pero hoy lo he cumplido por fin. Esta vez he decidido ordenar mi ropa por colores y ahora parece una tienda… de segunda mano claro. Aunque ahora esté todo tan colocadito, sólo puedo fijarme en mis dos camisetas nuevas, abarcan todo el espacio del guardaropa, soy incapaz de fijarme en el resto. ¿Por qué pasa eso?, cuando tienes algo nuevo todo lo demás te parece que está desgastado y andrajoso.
Es un momento muy íntimo esto de ordenar tu ropa. Yo prefiero ordenar mi armario cuando estoy sola en casa. Pongo la música que me gusta y me lo tomo con calma. Lo primero es tirar toda la ropa, absolutamente toda la ropa, encima de la cama. Es una montaña de colores. Después decides la estrategia, por ejemplo, esta vez me he decidido a clasificar por colores, tirantes, manga corta, manga larga y prendas de noche. Otras veces lo ordeno por cosas que me pongo más y menos, por ropa de diario, fin de semana y gimnasio… hay muchos estilos en esto.
Mientras pliegas camisetas piensas en muchas cosas, recuerdos con este jersey que llevaste en París, que tanto te gusta y que no piensas tirar por muy estirado que esté ya, ni por muchas bolas que tenga, y con esta camiseta que tanto te aprieta ahora, paseaste de su mano por la malvarrosa aquella tarde, y eso no se olvida. Estas mallas y la camiseta de tirantes rosa, que ya es casi blanca, las llevo en esa foto del Venecia en la que me río tanto, esa que tu me hiciste. Es cierto, tenemos prendas que traen suerte, porque nos recuerdan momentos en los que fuimos tan felices que no podría deshacerme de ellas nunca.

Porque, al final, tu armario, ordenado o no, es una parte de tu alma, no lo habías pensado?

Prohibido entrar a personal no autorizado

 

Las amigas de mis amigas no son mis amigas marzo 26, 2007

Filed under: Uncategorized — vickelvi @ 2:45 pm

amigas.jpg
Alguien recuerda esa canción de Objetivo Brimania, “es lo que yo le digo, los amigos de mis amigas son mis amigos, uh, vaya lío…”. Pues de eso va este post, con matices.
Tengo muchas mejores amigas, todas al mismo nivel, se han ganado el título de mejor amiga a base de vivir muchas historias juntas. La saga empieza en el instituto, las anteriores no arraigaron, aunque fueron muy importantes en su momento también, de todas aprendí algo.
Pues está mi mejor amiga del instituto, mi mejor amiga de la universidad, mi amiga-compañera de piso, mi amiga del periódico donde trabajé, mi mejor amiga de mi antiguo trabajo, mi mejor amiga del grupo y mi amiga-hermana.
Si lo pienso, no tienen absolutamente nada que ver entre ellas, nada de nada. Entonces pienso, que es lo que ocurre para hacerte tan amigo de alguien?, es feeling, cosas en común, circunstancias…
No lo sé, pero es cierto. Tu mejor amiga lo es porque te lo dice el corazón, es como enamorarse pero en amigas. No sabes por qué te cayó tan bien, pero difícilmente cambiará tu visión sobre ella.
Pero qué pasa cuando aparece en escena cualquiera de tus mejores amigas con alguna de sus mejores amigas??? Es una mezcla terrible, para nada recomendable. Una vez hice coincidir a tomar café a 3 de mis mejores amigas a la vez. Fue un estrés, yo hablaba todo el rato intentando buscar temas de conversación que unieran a las tres, pero imposible, no funcionó. Era como una película que graba a 4 chicas en torno a una mesa redonda y la cámara gira como si estuviera en la visión de cada una de ellas y puedes escuchar lo que está pensando cada una de ellas.

Esto está construido como en esferas y subesferas. Estoy YO como esfera principal, y alrededor subesferas que son mis mejores amigas, mi chico, mi trabajo, mi familia…, a la vez cada una de ellas es una esfera principal con sus subesferas de mejores amigas de cole, instituto, trabajo, grupo… que no conectan para nada con mi esfera principal, es decir, YO. Incluso la cosa puede ir más allá, puedes llegar a plantearte como tu amiga que es tan perfecta puede ser más amiga de ella que tuya, un horror, un horror.
Tengo 30 años y me he dado cuenta hace muy poco que las amigas de tus amigas NO SON TUS AMIGAS. Por muy bien que te hablen de ellas, no te caerán bien, porque te están haciendo la competencia vilmente.
Conclusión, dejemos las esferas como están, no mezclemos porque el resultado no pinta nada bien chicas.

 

Historias de andar por casa marzo 24, 2007

Filed under: Uncategorized — vickelvi @ 1:50 am

platos.jpg
Son las 3:00 de la mañana. No podía irme a dormir sin contar la historia que me ronda estos días por la cabeza.
El interminable e inagotable tema chicos versus chicas. Si, mucho se ha hablado y escrito sobre lo complejo de las relaciones entre ambos, y yo quiero aportar mi granito de arena, intentando no caer en el feminismo que aborrezco, todo sea dicho.
En el periodo de enamoramiento las parejas quedan en el portal para ir al cine, a cenar, a tomar una copa y después cada uno a su casa. Nosotras salimos monísimas, con nuestro mejor par de zapatos y la mayor de las sonrisas. Esta época está muy bien, aunque es terrible despedirse cuando lo que querrías es estar 24 horas pegada a tu chico.
Llega un día en el que decidimos dar un paso más allá y nos vamos a vivir juntos (otros se casan, para el caso es lo mismo). Entonces aparecen ciertas circunstancias que quiero analizar, son pequeños roces que afectan a la convivencia que en caso de no arreglarse pueden mandar a la porra la relación más perfecta que puedas imaginar.
Hablo de la limpieza del hogar (me ha costado ir al grano eh!).
Al principio todo son mimos y atenciones, cariño quieres esto, no cariño no te levantes, ya voy yo y todo eso. Después empiezas a fijar posiciones, en los tiempos que corren está muy mal visto ejercer de mujercita de tu casa. Todo empieza cuando te das cuenta de que si tu no recoges la mesa, los platos se quedan allí encima, y por la mañana siguen estando en el mismo sitio que la noche anterior!, no, no se van solos al lavaplatos.
Hay varias posibilidades llegados a este punto:
1. Quitarlos tú misma. Es la mejor opción si es a ti a quien le molesta que los platos sucios estén en la mesa. No te engañes, por más que a ti te crispe los nervios, a él nunca van a molestarle, aunque crezca fauna y flora en tu salón.
2. Dejarlos en la mesa esperando a que él los quite sin decirle nada. Nunca hagas eso, para ti es una prueba para saber quien aguanta más y, créeme, perderás. La razón es la que he dicho en el punto nº 1.
3. Ponte seria frente a él y hazle ver que siempre eres tú la que tiene que hacerlo y que por una vez podía recoger los platos él. Nunca hagas eso, no te entenderá, además es posible que empieces a caerle muy mal. No sabrá por qué le impones hacer algo que no le apetece hacer. Además, desde el momento en que se lo pidas, le apetecerá mucho menos.
4. Plánteate de quién es el problema, si de tu chico porque no te ayuda, o tuyo porque es a ti a quien no le gusta ver los platos encima de la mesa. Puedes teletransportarte a una casa en la que viviera él solo y pensar que haría, correcto, tampoco quitaría los platos porque simplemente no le molestan. Entonces quizás no lo hace por molestarte, es que vive feliz así.
5. Si tu problema es que no quieres limpiar los platos, negocia con él. Plantéale una solución que te libere de las tareas domésticas, los electrodomésticos ayudan mucho (lavavajillas, secadora…) y lo ideal del todo es contratar a una persona que te ayude dos veces a la semana. Asegurado, en este caso es más que probable que cooperen, te cambiará la vida y viviréis felices y comeréis perdices. Esta es la opción que recomiendo, pero cada uno que haga lo que quiera.

Este verano leí un libro de Jorge Bucay, el título es el típico que en otra situación hubiera descartado “Amarse con los ojos abiertos”, suena a súper cursi y un poco de auto-ayuda (buaggggggg), pero el caso es que es muy bueno. Me vino muy bien porque entendí que dedicamos demasiado tiempo a culpar a nuestra pareja de todo lo que nos molesta, pero no nos damos cuenta de que el problema no es de nuestra pareja, sino que el problema lo tenemos nosotros. Lo puedes aplicar a cualquier aspecto que se te ocurra, solo tienes que pensar: ¿qué me pasa a mi? para ver la situación desde otro punto de vista.

Conclusión , yo he decidido que antes prefiero quitar los platos si me molestan que discutir para al final quitarlos igual pero con cabreo añadido, mi problema está resuelto. Si se da la situación ideal de que mi chico quiere recoger la casa sin que le diga nada sabré que lo hace por hacerme feliz y… a quién le molesta que le hagan feliz?????

(postdata: ¿a que ellos nunca nos dirían que cambiemos la bombilla del baño, o que pongamos la barra de la cortina?, igual a ellos también les molesta que les asignemos un don genético para las chapuzillas de casa).

 

Un pensamiento únicamente tuyo marzo 18, 2007

Filed under: Uncategorized — vickelvi @ 8:01 pm

mafalda.jpg
He empezado a leer un libro, ya sabes, recién comprado, tapas buenas, páginas que huelen a imprenta, tan apretaditas y con el borde tan liso. Sin explorar, sin marcas, sin extrenar. Qué nervios, me encanta la sensación de tener un libro nuevo en las manos, una aventura por descubrir. Es como cuando sale el león rugiendo en el cine, ¿no os entra un nervio por el cuerpo, de pensar en la hora y media que viene?. Pues así me siento yo con un libro nuevo.
Esta vez se trata de `Brooklyn Follies´, de Paul Auster. En la segunda página ya me ha hecho pensar y no he podido seguir leyendo. El protagonista cuenta que a su hija Rachel, en sus veintinueve años de vida, jamás se le ha ocurrido una observación original, algo que sea genuina y enteramente suyo.
Le estoy dando vueltas y vueltas, buscando en mi memoria observaciones genuinamente mías.
No las encuentro. No eres Descartes ni mucho menos, pero me conformaba con menos, tan solo un pensamiento.
Genuino y enteramente mío, sin influencia de algo o alguien, no se me ocurre nada.
Dime uno…

 

Chico marzo 12, 2007

Filed under: Uncategorized — vickelvi @ 10:00 pm

chico3.JPG

Tengo un perro, un perro pequeño. Se llama Chico. Ya tiene cinco años. Desde hace un año no vive conmigo. Mi hermana cuida de él ahora y, aunque creo que es bastante más feliz ahora, a veces le hecho de menos.
Recuerdo que muchas veces me crispaba los nervios al salir a pasear con él porque se tiraba en plan rotwailer a todo macho con el que se cruzara, y lo peor es que estamos hablando de un chucho común, de los chuchos del barrio de toda la vida, de un palmo de alto y dos de largo.
Pasé más de un apuro por él, un pastor alemán que vive en la misma finca más de una vez se lo quiso comer, ganas no le faltaron. Yo acumulaba estrés y terror ante la posibilidad de que un día me lo mataran. Estaba claro que era él quién se lo buscaba pero no tenía forma de cambiar su carácter.
En casa era un perro muy bueno, muy cariñoso, juguetón, dormilón. A veces se ponía loco de contento y empezaba a correr por toda la casa como un rayo, de un lado para otro a toda velocidad, y de repente paraba y me miraba desafiante ladrando con la lengua fuera de puro cansancio.
Me hacía pequeñas putaditas de vez en cuando, como mearse en mis zapatos favoritos, o en los de Jose, en sus películas de video y alguna que otra cosa más, casi siempre irrecuperables.
Pero todo empeoró del todo cuando en mi misma planta vino a vivir una familia con un perro 4×4, de esos con los que no te apetece compartir ascensor. Pues ya la paranoia fue total. Más de una vez nos cruzamos en el rellano y de poco que no salimos bien parados. Llegué a salir de casa en plan espía, con el perro debajo del brazo, asomando la nariz por la puerta, con el oído alerta por si salía alguien, preparada para dar la vuelta.
Era una situación complicada a la que tuve que dar solución, ni Chico ni yo vivíamos bien. El tenía estrés perruno por tanto macho que hay en el barrio más el que yo le transmitía como ama, y yo con un miedo patológico a que lo mataran un día delante de mi sin poder hacer nada por salvarle.
El cambio ha sido positivo para él. Ahora vive en un barrio tranquilo, casi sin perros, donde puede pasear con mi hermana sin temor de enfrentamientos. Vive en una casa más grande y con más espacio para correr, con acceso a una terraza grande donde tomar el sol durante la mañana, y duerme todas las noches con ella, calentito, ya que el pobre es muy friolero y desde que tenía meses le gustaba meterse bajo la manta enrrollado a tus pies sin explicarme como podía respirar toda la noche allí cobijado.

Pues me acuerdo de su hocico y de sus ojos como dos botones. Me acuerdo de cuando se hacía un ovillo conmigo en el sofá y se quedaba dormidito. Recuerdo cuando se le quedaba la lengua fuera al dormir y al despertarse se quedaba un rato con la lengua fuera, tan gracioso. También cuando le hablaba y giraba la cabeza prestándome atención. Cuando aprendió a darme la pata para conseguir el jamón york. Cuando saltaba hasta lo más alto para que le diera su muñeco, y al atraparlo parecía que se le iba a ir la cabeza de los lances que le daba.
Me acuerdo de como venía saltando y poniéndose a dos patas cuando llegaba a casa, o como saltaba de un brinco cuando le decía – a la calle!. Recuerdo su miedo y como se acurrucaba conmigo cuando teníamos que ir al veterinario, que hasta se hacía caca el pobre. También cuando le rascaba la cabeza, si paraba venía y me daba en la mano para que siguiera. Así estaría toda la noche.
En fin, que te echo de menos mi Chico, dentro de poco iré a verte y estaremos todo el día juntos, y dormirás conmigo y te llevaré a pasear. Un besito, no me olvides.

 

Fútbol + tele = soy invisible marzo 11, 2007

Filed under: Uncategorized — vickelvi @ 4:38 pm

pelota.jpg
El fútbol, ese deporte que mueve a las masas. Nunca me ha gustado, ni verlo ni jugarlo. He sido más de baloncesto pese a mis 156 cm. Cuando tenía 11 años un primo segundo mío se casó y se fue de luna de miel por varias ciudades de España. Una de ellas era Madrid, y coincidió que justo ese día jugaba el Real Madrid. Pues el marido ni corto ni perezoso dejó a su flamante esposa en la habitación del hotel y se fue a ver el partido.
Tuvieron su primera pelea por el fútbol… y no fue la última.
En aquel tiempo oía hablar a las mujeres de la familia de cómo el fútbol separa a los hombres de sus mujeres y me hacía gracia. Pensaba que era imposible que eso me pasara a mi.
Pues estaba equivocada, resulta que el fútbol vive en mi casa. Empieza el lunes, con el resumen del fin de semana según todos los puntos de vista de todas las cadenas. Martes y miércoles la Champion, el jueves partido en vivo, que no veo pero que se juega llueva o truene. El viernes es el único día de descanso, supongo que hasta del fútbol tiene que descansar uno, y el sábado y domingo la liga.
Que tiene el fútbol que gusta tanto?.
En clase de Historia Contemporánea me explicaron que el fútbol se promocionó desde el Gobierno británico a finales del siglo XIX para que el proletariado tuviera una vía de escape a la explotación que sufrían en las fábricas y no pensaran en la huelga. Así, al defender los colores de su camiseta defendían también su ciudad, su país, y creaba un sentimiento patriótico y de unión.

Pero la pelota en sí está en el mundo desde el Antiguo Egipto, es normal pues que les guste tanto, está en su código genético. La mujer sin embargo parece que no ha heredado ningún interés por este deporte, al menos en mi caso. Si intento ver un partido realizo tanto esfuerzo para seguir el esférico que a los diez minutos me quedo frita de puro agotamiento. Sólo soy capaz de mostrar ese nivel de interés por Sexo en Nueva York o Anatomia de Grey, y también Pretty Woman.

Y encima, nuestro único consuelo, ver al guapo de Beckham salir al campo, se nos va a las américas y nos quita más de las pocas ganas de ver el partidito de las narices.

Pero no luchéis, no perdais el tiempo: no existe conjunto lo bastante sexy ni provocador que haga que renuncien al partido, no hay acontecimiento ni experimento que querais probar que haga renunciar al futbolero a su partido de la semana. Bueno, pero como a todo hay que buscarle el lado positivo, no hay mal que por bien no venga, ahora los domingos leo más, escucho más música, y escribo que siempre es lo que más me ha gustado, es mi fútbol particular, no está mal no?.

Y vosotras, también sois invisibles el domingo?

 

Six in the city marzo 4, 2007

Filed under: Uncategorized — vickelvi @ 8:24 pm

martini.jpg

Domingo por la noche, se acabó lo bueno. Mis ovarios se han estado quejando todo el fin de semana. He intentado acallarlos con martinis pero no lo he conseguido. El dolor sigue ahí. Hoy he llorado, solo un poco, pero de alegría.

Hacía tiempo que no salía en grupo de “only chicas”. Fue una noche totalmente Sex in the city, aunque sólo coincidía en lo de in the city. Seis chicas sueltas por el Carmen. Primera parada en la plaza del Negrito donde tomamos unos martinis con su correspondiente aceituna. Después, agradable descubrimiento de un nuevo restaurante: Pepita Pulgarcita. Un local pequeño de diseño pero no el típico súper moderno, se queda en “diseño con encanto”. Muy neoyorkino, todo blanco formado por mesas-barra junto al ventanal que mira a la calle Caballeros. Para sentarse en lugar de sillas hay bancos altos, lo que sugiere un ambiente muy informal y chic a la vez.

Muy recomendable. La cena: excelente. Precio por persona: 15 euros.

Basado sobre todo en el picoteo, aunque tienen excelentes carnes en la carta.

Tiene otra ventaja, no se puede reservar, se trata de un local donde el que llega si tiene sitio se queda, o se espera, o se va. Es una filosofía muy de Almería, allí pocos acostumbran a reservar, la tradición del tapeo nos lleva a ir de un local a otro tomando quintos y tapitas en cada sitio, pero sin sentarnos en las interminables cenas que se hacen aquí, que obligan a hacer dos turnos de cena imposibles y que te condicionan a que por hue… tengas hambre el sábado a las 21:00 h. o a las 23:00 h.

Me gusta esta filosofía, ojalá se extienda.

Después de varios brindis con Alvariño, croquetas de ibéricos, ensalada templada con langostinos, sepia y salsa al pesto, más unos pimientos de piquillo, brochetas y camembert frito… el postre, un brownie de chocolate bañado con más chocolate y al romper con la cuchara más chocolate caliente… en fin no sigo que me acuerdo y me apetece otra vez. En esto estuvimos todas de acuerdo, el comentario fue el mismo -¡ummmmmmm, jfque buejjjjenoooooo!. (lo sé, dedico demasiado espacio a la comida, pero es que me encanta).

Tras la cena, nos dirijimos hacia un mojito y varios bailoteos en Johnny Maracas, un paseo por las nubes. Ya no me acordaba de lo bien que se pasa en pandilla, otra vez los quince años. Tendré que repetir el próximo viernes, que le vamos a hacer!.