
He empezado a leer un libro, ya sabes, recién comprado, tapas buenas, páginas que huelen a imprenta, tan apretaditas y con el borde tan liso. Sin explorar, sin marcas, sin extrenar. Qué nervios, me encanta la sensación de tener un libro nuevo en las manos, una aventura por descubrir. Es como cuando sale el león rugiendo en el cine, ¿no os entra un nervio por el cuerpo, de pensar en la hora y media que viene?. Pues así me siento yo con un libro nuevo.
Esta vez se trata de `Brooklyn Follies´, de Paul Auster. En la segunda página ya me ha hecho pensar y no he podido seguir leyendo. El protagonista cuenta que a su hija Rachel, en sus veintinueve años de vida, jamás se le ha ocurrido una observación original, algo que sea genuina y enteramente suyo.
Le estoy dando vueltas y vueltas, buscando en mi memoria observaciones genuinamente mías.
No las encuentro. No eres Descartes ni mucho menos, pero me conformaba con menos, tan solo un pensamiento.
Genuino y enteramente mío, sin influencia de algo o alguien, no se me ocurre nada.
Dime uno…
Un pensamiento únicamente tuyo Marzo 18, 2007
Chico Marzo 12, 2007
Tengo un perro, un perro pequeño. Se llama Chico. Ya tiene cinco años. Desde hace un año no vive conmigo. Mi hermana cuida de él ahora y, aunque creo que es bastante más feliz ahora, a veces le hecho de menos.
Recuerdo que muchas veces me crispaba los nervios al salir a pasear con él porque se tiraba en plan rotwailer a todo macho con el que se cruzara, y lo peor es que estamos hablando de un chucho común, de los chuchos del barrio de toda la vida, de un palmo de alto y dos de largo.
Pasé más de un apuro por él, un pastor alemán que vive en la misma finca más de una vez se lo quiso comer, ganas no le faltaron. Yo acumulaba estrés y terror ante la posibilidad de que un día me lo mataran. Estaba claro que era él quién se lo buscaba pero no tenía forma de cambiar su carácter.
En casa era un perro muy bueno, muy cariñoso, juguetón, dormilón. A veces se ponía loco de contento y empezaba a correr por toda la casa como un rayo, de un lado para otro a toda velocidad, y de repente paraba y me miraba desafiante ladrando con la lengua fuera de puro cansancio.
Me hacía pequeñas putaditas de vez en cuando, como mearse en mis zapatos favoritos, o en los de Jose, en sus películas de video y alguna que otra cosa más, casi siempre irrecuperables.
Pero todo empeoró del todo cuando en mi misma planta vino a vivir una familia con un perro 4×4, de esos con los que no te apetece compartir ascensor. Pues ya la paranoia fue total. Más de una vez nos cruzamos en el rellano y de poco que no salimos bien parados. Llegué a salir de casa en plan espía, con el perro debajo del brazo, asomando la nariz por la puerta, con el oído alerta por si salía alguien, preparada para dar la vuelta.
Era una situación complicada a la que tuve que dar solución, ni Chico ni yo vivíamos bien. El tenía estrés perruno por tanto macho que hay en el barrio más el que yo le transmitía como ama, y yo con un miedo patológico a que lo mataran un día delante de mi sin poder hacer nada por salvarle.
El cambio ha sido positivo para él. Ahora vive en un barrio tranquilo, casi sin perros, donde puede pasear con mi hermana sin temor de enfrentamientos. Vive en una casa más grande y con más espacio para correr, con acceso a una terraza grande donde tomar el sol durante la mañana, y duerme todas las noches con ella, calentito, ya que el pobre es muy friolero y desde que tenía meses le gustaba meterse bajo la manta enrrollado a tus pies sin explicarme como podía respirar toda la noche allí cobijado.
Pues me acuerdo de su hocico y de sus ojos como dos botones. Me acuerdo de cuando se hacía un ovillo conmigo en el sofá y se quedaba dormidito. Recuerdo cuando se le quedaba la lengua fuera al dormir y al despertarse se quedaba un rato con la lengua fuera, tan gracioso. También cuando le hablaba y giraba la cabeza prestándome atención. Cuando aprendió a darme la pata para conseguir el jamón york. Cuando saltaba hasta lo más alto para que le diera su muñeco, y al atraparlo parecía que se le iba a ir la cabeza de los lances que le daba.
Me acuerdo de como venía saltando y poniéndose a dos patas cuando llegaba a casa, o como saltaba de un brinco cuando le decía – a la calle!. Recuerdo su miedo y como se acurrucaba conmigo cuando teníamos que ir al veterinario, que hasta se hacía caca el pobre. También cuando le rascaba la cabeza, si paraba venía y me daba en la mano para que siguiera. Así estaría toda la noche.
En fin, que te echo de menos mi Chico, dentro de poco iré a verte y estaremos todo el día juntos, y dormirás conmigo y te llevaré a pasear. Un besito, no me olvides.
Fútbol + tele = soy invisible Marzo 11, 2007

El fútbol, ese deporte que mueve a las masas. Nunca me ha gustado, ni verlo ni jugarlo. He sido más de baloncesto pese a mis 156 cm. Cuando tenía 11 años un primo segundo mío se casó y se fue de luna de miel por varias ciudades de España. Una de ellas era Madrid, y coincidió que justo ese día jugaba el Real Madrid. Pues el marido ni corto ni perezoso dejó a su flamante esposa en la habitación del hotel y se fue a ver el partido.
Tuvieron su primera pelea por el fútbol… y no fue la última.
En aquel tiempo oía hablar a las mujeres de la familia de cómo el fútbol separa a los hombres de sus mujeres y me hacía gracia. Pensaba que era imposible que eso me pasara a mi.
Pues estaba equivocada, resulta que el fútbol vive en mi casa. Empieza el lunes, con el resumen del fin de semana según todos los puntos de vista de todas las cadenas. Martes y miércoles la Champion, el jueves partido en vivo, que no veo pero que se juega llueva o truene. El viernes es el único día de descanso, supongo que hasta del fútbol tiene que descansar uno, y el sábado y domingo la liga.
Que tiene el fútbol que gusta tanto?.
En clase de Historia Contemporánea me explicaron que el fútbol se promocionó desde el Gobierno británico a finales del siglo XIX para que el proletariado tuviera una vía de escape a la explotación que sufrían en las fábricas y no pensaran en la huelga. Así, al defender los colores de su camiseta defendían también su ciudad, su país, y creaba un sentimiento patriótico y de unión.
Pero la pelota en sí está en el mundo desde el Antiguo Egipto, es normal pues que les guste tanto, está en su código genético. La mujer sin embargo parece que no ha heredado ningún interés por este deporte, al menos en mi caso. Si intento ver un partido realizo tanto esfuerzo para seguir el esférico que a los diez minutos me quedo frita de puro agotamiento. Sólo soy capaz de mostrar ese nivel de interés por Sexo en Nueva York o Anatomia de Grey, y también Pretty Woman.
Y encima, nuestro único consuelo, ver al guapo de Beckham salir al campo, se nos va a las américas y nos quita más de las pocas ganas de ver el partidito de las narices.
Pero no luchéis, no perdais el tiempo: no existe conjunto lo bastante sexy ni provocador que haga que renuncien al partido, no hay acontecimiento ni experimento que querais probar que haga renunciar al futbolero a su partido de la semana. Bueno, pero como a todo hay que buscarle el lado positivo, no hay mal que por bien no venga, ahora los domingos leo más, escucho más música, y escribo que siempre es lo que más me ha gustado, es mi fútbol particular, no está mal no?.
Y vosotras, también sois invisibles el domingo?
Six in the city Marzo 4, 2007
Domingo por la noche, se acabó lo bueno. Mis ovarios se han estado quejando todo el fin de semana. He intentado acallarlos con martinis pero no lo he conseguido. El dolor sigue ahí. Hoy he llorado, solo un poco, pero de alegría.
Hacía tiempo que no salía en grupo de “only chicas”. Fue una noche totalmente Sex in the city, aunque sólo coincidía en lo de in the city. Seis chicas sueltas por el Carmen. Primera parada en la plaza del Negrito donde tomamos unos martinis con su correspondiente aceituna. Después, agradable descubrimiento de un nuevo restaurante: Pepita Pulgarcita. Un local pequeño de diseño pero no el típico súper moderno, se queda en “diseño con encanto”. Muy neoyorkino, todo blanco formado por mesas-barra junto al ventanal que mira a la calle Caballeros. Para sentarse en lugar de sillas hay bancos altos, lo que sugiere un ambiente muy informal y chic a la vez.
Muy recomendable. La cena: excelente. Precio por persona: 15 euros.
Basado sobre todo en el picoteo, aunque tienen excelentes carnes en la carta.
Tiene otra ventaja, no se puede reservar, se trata de un local donde el que llega si tiene sitio se queda, o se espera, o se va. Es una filosofía muy de Almería, allí pocos acostumbran a reservar, la tradición del tapeo nos lleva a ir de un local a otro tomando quintos y tapitas en cada sitio, pero sin sentarnos en las interminables cenas que se hacen aquí, que obligan a hacer dos turnos de cena imposibles y que te condicionan a que por hue… tengas hambre el sábado a las 21:00 h. o a las 23:00 h.
Me gusta esta filosofía, ojalá se extienda.
Después de varios brindis con Alvariño, croquetas de ibéricos, ensalada templada con langostinos, sepia y salsa al pesto, más unos pimientos de piquillo, brochetas y camembert frito… el postre, un brownie de chocolate bañado con más chocolate y al romper con la cuchara más chocolate caliente… en fin no sigo que me acuerdo y me apetece otra vez. En esto estuvimos todas de acuerdo, el comentario fue el mismo -¡ummmmmmm, jfque buejjjjenoooooo!. (lo sé, dedico demasiado espacio a la comida, pero es que me encanta).
Tras la cena, nos dirijimos hacia un mojito y varios bailoteos en Johnny Maracas, un paseo por las nubes. Ya no me acordaba de lo bien que se pasa en pandilla, otra vez los quince años. Tendré que repetir el próximo viernes, que le vamos a hacer!.
De fandangos, fados y rock and rolles Febrero 22, 2007
Antes de nada diré que esta foto proviene de http://sociedadpajaril.net/, un blog que me ha encantado y que será uno de mis favoritos desde ahora.
Hoy hablaré de Música. Me gusta un poco de casi todo. Es tan variado que puede llegar a ser un poco cortante. Ayer T. entró en casa y me pilló escuchando un fandango de Pepe Marchena de hace mil años, no me dijo nada, pero me miró un poco extrañado. Ya está acostumbrado a mis excentricidades en esto de la música.
Tan pronto estoy entre fandangós y soleás que me pongo música romántica en plan Marcos Llunas o Luis Fonsi. También puedo escuchar La Traviata, Ainda en portugués, Ismael Lo trae los sonidos de Africa, Raphael la música francesa, junto a Edith Piaf y ahora con el aire fresco que aporta Nawja. Y que me dices de Madonna, no puede faltar, y canciones de toda la vida, como Stop. Me paseo por lo alternativo y el rock, bandas sonoras como la de Anatomia de Gray, y como no Amelie. La bossa nova con Jehro, el tango aflamencado del cabrero. Frank Sinatra, Jaques Bruel…
La música antes y la música ahora, no puedo renunciar a nada. Los quiero a todos. Es como los libros, cuantos más leo más feliz me siento, significa robar un pedacito del alma de grandes artistas. Otros se pasan la vida escuchando a los mismos cantantes que un día decidieron que eran sus favoritos y no van más allá.
Mi hermano mayor me sentaba desde pequeña delante del equipo de música y me decía, mientras colocaba la aguja en el disco mientras giraba sin parar, – Escucha esto…, yo me quedaba allí callada, escuchando. A veces pensaba que mi hermano estaba loco, como se le ocurría ponerme esa música (desde Pink Floid a Camarón de la Isla), pocos días después entraba a hurtadillas cuando el no estaba en la habitación y volvía a poner la canción que el me había sugerido. Casi siempre se convertía en mi favorita durante un tiempo, hasta escuchar la siguiente.
Tengo un hermano que me enseñó la magia que se esconde en las páginas de un libro. Me enseñó que hay mucha música que escuchar y que hay que darle dos oportunidades antes de decir NO. También me enseñó que uno no puede ser artista solo por proponerselo, se lleva en el alma, como lo lleva el.
Sigue con tu arte y no lo dejes de lado que mira que estoy orgullosa de que seas mi hermano mayor. Un placer conocerte y a ver si te acuerdas más de esta la que suscribe.
Estrés en el spa Febrero 21, 2007
El lunes pasado fui a un spa por primera vez.
Objetivo: antiestrés.
Resultado: dolor de cuello, estrés y ojos rojos.
El spa definitivamente no es para mi.
LLegada a las 17:00 horas. Nos explican rápidamente a Mª. J. y a mi la ruta y nos dejan solas ante el peligro, y digo bien, peligro. Primera parada en una piscina con bañeras de hidromasaje. Te tienes que tumbar en una y darle a un botón para que empieze el burbujeo. La bañera grandísima, me sobraba por todas partes y me resbalaba hacia abajo, momento en que me empezaba a entrar agua por las orejas. Tenía que agarrarme por los lados para no caerme hacia abajo, total que tenía el cuello en tensión. Mientras esperaba que la relajación prometida llegara un chorro súper fuerte empieza a salir desde mi cintura haciendo un daño que más que daño picaba, como si te dan una torta que de lo que te duele te pica, no se si me explico.
Bueno, el caso es que un rato después termina la cosa, lo único bueno ha sido que el agua estaba calentita y cuando sales tienes un frío que pela, pues encima tienes que ir a la piscina de agua helada, me niego a la ducha y paso por el estanque de puntillas y corriendo hasta otra ducha de chorro horizontal que trata de hacerte un agujero en la espalda si te descuidas. Imposible de resistir.
Pues ya solo quedaba una parada, cabina de sauna o baño turco, opciones a elegir: refrescante, energía, espiritual, mental…, total, entro en la mental por aquello de ver si despeja la mente. Cierro las puertas y la sala se pone de color verde. A un lado un sillón blanco de un material plástico y a otro un espacio con una ducha en el techo y grifitos por todas partes en las paredes.
Empieza a salir una lluvia fina de la ducha con un olor a incienso, no se si tengo que colocarme bajo o quedarme sentada, al final decido sentarme a ver qué pasa. El habitáculo de unos 2 metros cuadrados empieza a llenarse de baho, y yo pensando, ya verás tú las lentillas, como esto siga así se me van a derretir. Se siente bastante calor, cuesta respirar y el vapor no para de subir.
En un momento dado, los grifos más cercanos al suelo empiezan a lanzar agua a presión súper caliente, amenazantes, menos mal que estaba sentada y no me daba del todo. Me lo veía venir, pensé, en un momento sale agua de cualquier grifo y me da en el ojo, como te cuento. Total que acabe sentada con las manos en la cara para estar preparada para cualquier cosa.
A los pocos minutos, no se cuantos, me salí fuera a ver que pasaba, si se paraba solo o que, pero seguía, volví a entrar ya por orgullo a que terminaran todos los grifillos, hasta que oí la voz salvadora de Mª J. que me preguntaba si ya salía. Salí por patas.
Moraleja: no se si es que no era el spa adecuado (Balnearia, en Avda. Aragón), o si es que a mi esto no me va. La próxima vez me pido masaje, lifting o manicura francesa, pero nada de chorros calientes ni baños con borboteos.
Me encanta San Valentín Febrero 12, 2007
Me encanta San Valentín. Estoy dispuesta a reconocer que he dado a entender en algunas ocasiones que era un día que me daba igual porque es un negocio y todo eso, pero la verdad es que a nadie le amarga un dulce. Quien diría que no quiere pasar la noche cenando con un chico guapísimo en un restaurante preciosísimo, con un vino rojísimo en una copa grandísima con una comida riquisima y un postre de chocolate que ni te cuento!!!. A quien no le guste San Valentín, me parece bien, pero a mi SÍ me gusta. Y si viene acompañado de una cajita con cualquier cosa que brille mejor. Y si la cena es en París imagínate, me caso con San Valentín.
Que levante la mano quien pase de San Valentín!
Suerte Febrero 5, 2007
suerte. |
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| (Del lat. sors, sortis). | ||
| 1. f. Encadenamiento de los sucesos, considerado como fortuito o casual. Así lo ha querido la suerte.
Todos tenemos épocas buenas, malas, muy buenas y muy malas. La clave está en repartir los pesos como si se tratara de una balanza para no sufrir una sobredosis de felicidad ni tampoco hundirse con muchas cosas malas. Con un poquito de cada cosa lo vamos sobrellevando y el balance al final no nos parece tan negativo. Yo creo en la suerte, creo en un angel que me protege y me arropa. Creo que está cerca de mi cabeza porque siempre que tengo miedo toco mi pelo creyendo que ahí está mi amuleto, el que romperá todo lo malo que pueda pasar. No siempre lo consigo todo pero muchas veces si que funciona, no todo lo que quisiera. Creo en la magia, creo que alguna vez fui un delfín o en otra vida nadé con ellos. Una vez los ví en la Ciudad de las Artes y las Ciencias y no pude parar de llorar durante toda la exhibición, era una parte de alegría y tristeza por verlos allí atrapados. No sé si la suerte está echada, si nuestro destino ya está escrito o si todo depende de nuestras decisiones y actos de cada día. Voy acumulando miedos y manías, una vez me vi en sueños como Ofelia en el río, yo estaba en el mar y en lugar de un vestido de época llevaba un chaleco de periodista, de esos con tantos bolsillos. Quizá el sueño quería decirme que lo de estudiar Periodismo acabaría ahogándose dentro de mí. No fue posible seguir por ese camino, no fue mala suerte, simplemente no tenía que ser. Como dice Sandra, “la vida sigue”, y no sabemos donde nos llevará. |
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El Beso Enero 30, 2007
El Beso, de Gustav Klimt, es uno de mis cuadros favoritos, está justo delante de mi sofá, lo veo siempre que estoy aquí sentada, iluminado por la lámpara de piedra que hay sobre la mesita blanca. Me sugiere la protección del hombre amado, él la rodea con sus brazos y ella se duerme tranquila. Según los críticos, Klimt los sitúa en un campo y a ella al borde de un precipicio del que escapa aferrándose a él y clavando los dedos de sus pies en la tierra, se ha interpretado como un símbolo del peligro de la relación entre klimt y su buena amiga Emile Flöge y también del fracaso de la emancipación de la mujer que se estaba dando en esos momentos, principios de siglo XX.
A mi me sugiere amor, mucho amor, protección y seguridad. La mano de ella rodea su cuello y sus dedos no están rígidos. Creo que ella necesita su amor y su protección, estar dentro de esa burbuja de flores y purpurina. No me molesta que el esté más arriba de ella, siempre he creído que el hombre si es más alto mejor, te sientes más protegida y te puedes acurrucar mejor en su hombro. Se ha interpretado como símbolo del dominio masculino, yo no lo veo así. Es como volver a ser una niña, papa nos arropa y nos da las buenas noches y sabemos que no tenemos por qué tener miedo porque papa está cerca para cuidarnos, es esa sensación. Por eso me cuesta dormir si no estás, me da miedo estar sola, me da miedo la oscuridad, el silencio y… el precipicio.
… y flequillo Enero 28, 2007
Sigo experimentado cambios, después de adoptar el rojo como mi color natural, ahora me he cortado el flequillo, de parte a parte, en plan cleopatra, si, si. He pasado una gripe horrorosa, 5 días para olvidar o ya olvidados porque ha sido como si el tiempo se parara en mi habitación, fiebre y sueño ha sido lo único que he tenido por delante en estos días pasados. Pero hoy me he levantado con ganas de sacudirme todos los germenes y lo primero que he hecho ha sido llamar a la peluquería para arreglar un poco este desastre que estoy hecha. Y me he cortado el flequillo. Me gusta el cambio.
Quien sabe cual puede ser el próximo?, cualquier día me pongo un kimono y a la calle!!





