Domingo por la noche, se acabó lo bueno. Mis ovarios se han estado quejando todo el fin de semana. He intentado acallarlos con martinis pero no lo he conseguido. El dolor sigue ahí. Hoy he llorado, solo un poco, pero de alegría.
Hacía tiempo que no salía en grupo de “only chicas”. Fue una noche totalmente Sex in the city, aunque sólo coincidía en lo de in the city. Seis chicas sueltas por el Carmen. Primera parada en la plaza del Negrito donde tomamos unos martinis con su correspondiente aceituna. Después, agradable descubrimiento de un nuevo restaurante: Pepita Pulgarcita. Un local pequeño de diseño pero no el típico súper moderno, se queda en “diseño con encanto”. Muy neoyorkino, todo blanco formado por mesas-barra junto al ventanal que mira a la calle Caballeros. Para sentarse en lugar de sillas hay bancos altos, lo que sugiere un ambiente muy informal y chic a la vez.
Muy recomendable. La cena: excelente. Precio por persona: 15 euros.
Basado sobre todo en el picoteo, aunque tienen excelentes carnes en la carta.
Tiene otra ventaja, no se puede reservar, se trata de un local donde el que llega si tiene sitio se queda, o se espera, o se va. Es una filosofía muy de Almería, allí pocos acostumbran a reservar, la tradición del tapeo nos lleva a ir de un local a otro tomando quintos y tapitas en cada sitio, pero sin sentarnos en las interminables cenas que se hacen aquí, que obligan a hacer dos turnos de cena imposibles y que te condicionan a que por hue… tengas hambre el sábado a las 21:00 h. o a las 23:00 h.
Me gusta esta filosofía, ojalá se extienda.
Después de varios brindis con Alvariño, croquetas de ibéricos, ensalada templada con langostinos, sepia y salsa al pesto, más unos pimientos de piquillo, brochetas y camembert frito… el postre, un brownie de chocolate bañado con más chocolate y al romper con la cuchara más chocolate caliente… en fin no sigo que me acuerdo y me apetece otra vez. En esto estuvimos todas de acuerdo, el comentario fue el mismo -¡ummmmmmm, jfque buejjjjenoooooo!. (lo sé, dedico demasiado espacio a la comida, pero es que me encanta).
Tras la cena, nos dirijimos hacia un mojito y varios bailoteos en Johnny Maracas, un paseo por las nubes. Ya no me acordaba de lo bien que se pasa en pandilla, otra vez los quince años. Tendré que repetir el próximo viernes, que le vamos a hacer!.

qué remedio, sí, habra que repetirlo!!!!
por cierto, te has olvidado del “yo nunca”, del bajito, de calcata y del francés… o no?
no me olvido no, tendremos que perfeccionar el franchute y que sandra nos vuelva a explicar eso del un dos tres cha cha cha
muas
Fue un sábado estupendo!! Gracias por darme tantos ánimos. Me hacía falta una cena de hormonas femeninas!
Este viernes nos vemos para tomar ese mojito sabrosón antes de cenar.
Sois geniales. Os quiero mucho!!!!!!!MMUUUAAAAAAAAAAAAAA!!!!
Saludos, pequeña Vicky… y… bonitas historias las tuyas.
Veo que ya modificaste esto. ¿Te llegó el correo?
Hola, no, no me llegó, es cierto que había algo que no dejaba comentar, menos mal que se ha arreglado.
Vuelve a mandármelo vale, muas