Historias Vickyngas

Siempre me gustaron las historias

Estrés en el spa Febrero 21, 2007

Archivado en: Uncategorized — vickelvi @ 6:27 pm

spa.jpg   El lunes pasado fui a un spa por primera vez.

Objetivo: antiestrés.

Resultado: dolor de cuello, estrés y ojos rojos.

El spa definitivamente no es para mi.

LLegada a las 17:00 horas. Nos explican rápidamente a Mª. J. y a mi la ruta y nos dejan solas ante el peligro, y digo bien, peligro. Primera parada en una piscina con bañeras de hidromasaje. Te tienes que tumbar en una y darle a un botón para que empieze el burbujeo. La bañera grandísima, me sobraba por todas partes y me resbalaba hacia abajo, momento en que me empezaba a entrar agua por las orejas. Tenía que agarrarme por los lados para no caerme hacia abajo, total que tenía el cuello en tensión. Mientras esperaba que la relajación prometida llegara un chorro súper fuerte empieza a salir desde mi cintura haciendo un daño que más que daño picaba, como si te dan una torta que de lo que te duele te pica, no se si me explico.

Bueno, el caso es que un rato después termina la cosa, lo único bueno ha sido que el agua estaba calentita y cuando sales tienes un frío que pela, pues encima tienes que ir a la piscina de agua helada, me niego a la ducha y paso por el estanque de puntillas y corriendo hasta otra ducha de chorro horizontal que trata de hacerte un agujero en la espalda si te descuidas. Imposible de resistir.

Pues ya solo quedaba una parada, cabina de sauna o baño turco, opciones a elegir: refrescante, energía, espiritual, mental…, total, entro en la mental por aquello de ver si despeja la mente. Cierro las puertas y la sala se pone de color verde. A un lado un sillón blanco de un material plástico y a otro un espacio con una ducha en el techo y grifitos por todas partes en las paredes.

Empieza a salir una lluvia fina de la ducha con un olor a incienso, no se si tengo que colocarme bajo o quedarme sentada, al final decido sentarme a ver qué pasa. El habitáculo de unos 2 metros cuadrados empieza a llenarse de baho, y yo pensando, ya verás tú las lentillas, como esto siga así se me van a derretir. Se siente bastante calor, cuesta respirar y el vapor no para de subir.

En un momento dado, los grifos más cercanos al suelo empiezan a lanzar agua a presión súper caliente, amenazantes, menos mal que estaba sentada y no me daba del todo. Me lo veía venir, pensé, en un momento sale agua de cualquier grifo y me da en el ojo, como te cuento. Total que acabe sentada con las manos en la cara para estar preparada para cualquier cosa.

A los pocos minutos, no se cuantos, me salí fuera a ver que pasaba, si se paraba solo o que, pero seguía, volví a entrar ya por orgullo a que terminaran todos los grifillos, hasta que oí la voz salvadora de Mª J. que me preguntaba si ya salía. Salí por patas.

Moraleja: no se si es que no era el spa adecuado (Balnearia, en Avda. Aragón), o si es que a mi esto no me va. La próxima vez me pido masaje, lifting o manicura francesa, pero nada de chorros calientes ni baños con borboteos.

 

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