
Recordáis vuestra primera cita con vuestro chico/a?, yo lo recuerdo como si fuera ayer, me encanta contarlo. Era una especie de cita a ciegas, habíamos quedado a las nueve para cenar y llegué a esta ciudad a las 3 de la tarde. Digamos que tenía tiempo para arreglarme, pues me depilé dos veces, ducha de una hora, cremas reafirmante, hidratante, iluminadora y no se cuantas cosas más. El pelo, maquillaje, el pelo otra vez, retoque de maquillaje y horror, qué ponerse. Llevaba una maleta llena de modelitos para un fin de semana, demasiadas opciones y solo una posibilidad. Me puse, me quité, me puse, me quité, así hasta que decidí que era la mejor opción, sexy pero sin pasarse, es decir, escotillo pero pantalón largo y un gran tacón. Y perfume, creo que me puse perfume hasta tres veces por si se me había ido antes de que viniera a buscarme.
Hasta aquí bien, supongo que todos hemos tenido una cita importante… pero ahora, después de varios años de citas diarias en casa, es decir, que vivimos juntos y las citas ya son más que nada llegar cada día a casa y saber que la otra persona estará en el sofá viendo la tele, nos lo curramos tanto??, diría que no. Vestuario y cuidados: lo primero después de un día de trabajo ir a la habitación pitando y nos ponemos las zapatillas de estar por casa, el pantalón de pijama (si es de franela mejor) la camiseta del tete, de esas blancas de interior tan calentitas metida por dentro del pijama para que no entre frío por la espalda, y los calcetines, los calcetines en una noche de mucho frío a veces acabarán por encima del pantalón. El pelo en una coleta, maquillaje cero, cara lavada y pies para que te quiero para pillar la mantita en el sofá. Qué diferencia no?Como cambian las cosas.
Yo pienso a veces cuando me miro al espejo y me veo así qué hubiera hecho mi chico si la primera vez que me vio hubiera llevado esa pinta, hubiera salido por patas, ja, ja. Creo que el truco está en que como él va igual que yo pues estamos cómodos y no nos choca nuestra pinta, estamos en el mismo contexto.
Hoy me decía mi amiga Sara que tenía que hacer algo, tiene el añadido de trabajar en su propia casa, asi que pasaba directamente todo el día en pijama, y claro, nuestro novio al final se olvida de que tenemos piernas y otros encantos.
Conclusión chicas, tenemos que arreglarnos, pasar un poco más de fresquito pero ponernos bien monas por la noche para que nuestras parejas no olviden por qué se enamoraron de nosotras, no creéis??
Contadme que tal os va

